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TDAH · Saint‑HyacintheNiños a partir de 8 años · Adolescentes · Adultos

Com­prender el TDAH

El TDAH es mucho más que una falta de atención

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neu­ro­de­sa­rrollo que puede afectar la atención, la organización, la gestión del tiempo, el control de los impulsos y, en algunas personas, el nivel de actividad.

Comienza en la infancia, pero puede persistir en la adolescencia y en la edad adulta.

El TDAH no se presenta de la misma manera en todas las personas. Una persona puede tener principalmente dificultades de atención, presentar más hiperactividad e impulsividad o bien presentar una combinación de estas mani­fes­ta­ciones.

Sobre todo, estar distraído, activo o desorganizado de vez en cuando no significa necesariamente tener TDAH.

Para hablar de TDAH, las mani­fes­ta­ciones deben ser persistentes, tener un impacto significativo en el funcionamiento y evaluarse en su contexto.

Las presentaciones

¿Cómo puede manifestarse el TDAH?

Por lo general, se distinguen tres presentaciones.

Inatención

Las dificultades afectan principalmente a la atención, la organización y la capacidad de mantener un esfuerzo mental.

La persona puede, entre otras cosas:

  • tener dificultad para mantener la atención;
  • distraerse con facilidad;
  • olvidar con regularidad ciertas tareas o citas;
  • perder objetos con frecuencia;
  • tener dificultad para terminar lo que empieza;
  • procrastinar;
  • tener dificultades para organizar y priorizar sus tareas;
  • cometer errores por descuido;
  • tener dificultad para seguir varias instrucciones;
  • parecer a veces «en las nubes».

Hiperactividad e impulsividad

La persona puede presentar, entre otras cosas:

  • una necesidad frecuente de moverse;
  • inquietud;
  • dificultad para permanecer sentada mucho tiempo;
  • una tendencia a hablar mucho;
  • dificultad para esperar su turno;
  • una tendencia a interrumpir;
  • reacciones rápidas o impulsivas;
  • dificultad para frenar el ritmo;
  • una sensación de estar constantemente en movimiento.

En adolescentes o adultos, la hiperactividad puede ser mucho menos visible que durante la infancia y manifestarse más bien como una inquietud interior o como la necesidad de estar constantemente ocupado.

Presentación combinada

Algunas personas presentan a la vez mani­fes­ta­ciones importantes de inatención y de hiperactividad o impulsividad.

La presentación del TDAH también puede cambiar a lo largo de la vida.

Niños

El TDAH en los niños

En la Clinique IPS du Palais, nuestro proceso de evaluación del TDAH se ofrece a niños a partir de 8 años, así como a adolescentes y adultos.

En los niños, las dificultades a veces se hacen más evidentes cuando aumentan las exigencias escolares.

Se puede observar, entre otras cosas:

  • dificultad para mantenerse concentrado en clase;
  • instrucciones que se olvidan rápidamente;
  • material escolar extraviado con regularidad;
  • tareas escolares par­ti­cu­lar­mente largas;
  • dificultad para terminar ciertas tareas;
  • una gran des­or­ga­ni­za­ción;
  • dificultad para esperar su turno;
  • impulsividad;
  • inquietud;
  • dificultades para manejar las transiciones;
  • un rendimiento escolar muy variable.

Sin embargo, un niño activo o distraído no tiene necesariamente un TDAH.

Deben considerarse su edad, su desarrollo, su entorno, su sueño, su funcionamiento escolar, su estado psicológico y varios otros factores.

Adolescentes

El TDAH en los adolescentes

La adolescencia trae nuevas exigencias: más autonomía, varios profesores, más trabajos que planificar y una organización diaria más compleja.

Las dificultades pueden aparecer, entre otras, en forma de:

  • pro­cras­ti­na­ción importante;
  • trabajos entregados con retraso;
  • dificultad para planificar los estudios;
  • olvidos frecuentes;
  • des­or­ga­ni­za­ción;
  • dificultad para manejar varias res­pon­sa­bi­li­dades;
  • impulsividad;
  • motivación muy variable;
  • dificultades en las relaciones;
  • malos hábitos de sueño.

Algunos adolescentes han logrado compensar sus dificultades durante mucho tiempo. Estas se vuelven entonces más visibles a medida que disminuye la estructura que brindan los padres o la escuela.

Adultos

El TDAH en los adultos

El TDAH puede persistir en la edad adulta.

Las mani­fes­ta­ciones a veces son menos evidentes que en los niños.

Pueden afectar, entre otros aspectos:

La organización

  • pro­cras­ti­na­ción;
  • acumulación de tareas;
  • olvidos frecuentes;
  • dificultad para establecer prioridades;
  • mala estimación del tiempo;
  • dificultad para mantener ciertas rutinas.

El trabajo o los estudios

  • dificultad para mantener la atención durante las reuniones o las clases;
  • proyectos comenzados pero no terminados;
  • dificultad con las tareas largas o repetitivas;
  • errores por descuido;
  • dificultad para cumplir ciertos plazos.

La vida diaria

  • objetos extraviados con regularidad;
  • citas olvidadas;
  • dificultad con las tareas admi­nis­tra­tivas;
  • sensación de estar constantemente desbordado;
  • dificultades para gestionar el tiempo.

Las relaciones

  • interrupciones involuntarias;
  • dificultad para escuchar hasta el final;
  • reacciones impulsivas;
  • olvidos que pueden ser malin­ter­pre­tados por el entorno.

El Gouvernement du Québec recuerda que el TDAH puede afectar el funcionamiento en casa, en la escuela, en el trabajo y en las relaciones.1

Atención

Ser capaz de concentrarse no excluye un TDAH

Una persona que vive con un TDAH no es incapaz de prestar atención.

La dificultad tiene más que ver con la regulación de la atención.

Algunas personas pueden estar extremadamente concentradas cuando una actividad es:

  • par­ti­cu­lar­mente interesante;
  • estimulante;
  • nueva;
  • urgente;
  • asociada a un plazo inmediato.

Por el contrario, una actividad monótona o poco estimulante puede exigir muchísimo esfuerzo.

Por eso una persona puede pasar varias horas concentrada en una actividad que le apasiona y tener mucha dificultad para realizar una tarea administrativa de unos pocos minutos.

Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas: una pieza importante del rompecabezas

Las funciones ejecutivas nos permiten, entre otras cosas:

comenzar una tarea;

planificar;

organizar;

establecer prioridades;

gestionar nuestro tiempo;

mantener la atención;

resistir a las distracciones;

retener cierta información en la memoria durante una tarea;

controlar ciertos impulsos;

pasar eficazmente de una tarea a otra.

Algunas de estas capacidades pueden ser más difíciles de movilizar en una persona con TDAH.

Por lo tanto, una persona puede saber muy bien lo que debería hacer, pero tener más dificultad para transformar esa intención en acción de manera constante.

Un cuestionario por sí solo no permite diagnosticar un TDAH

Los cuestionarios son útiles.

Pero constituyen una parte de la evaluación, y no el diagnóstico por sí solos.

Según CADDRA, la evaluación del TDAH debe considerar, entre otros aspectos, los síntomas, sus repercusiones funcionales y las diferentes dimensiones médicas, psiquiátricas, psicosociales, escolares o profesionales que pueden influir en el cuadro clínico.2

Por lo tanto, no existe un único análisis de sangre, un único cuestionario ni una única prueba que permita responder auto­má­ti­ca­mente:

«Sí, usted tiene TDAH» o «No, no lo tiene».

Distinguir bien

TDAH… ¿u otra cosa?

Es una pregunta esencial.

Las dificultades de concentración, organización, memoria o impulsividad pueden tener varias causas.

Según la situación, puede ser pertinente explorar, entre otras cosas:

  • la ansiedad;
  • la depresión;
  • los trastornos del aprendizaje;
  • las dificultades o trastornos del sueño;
  • ciertos problemas de conducta;
  • otros trastornos del neu­ro­de­sa­rrollo;
  • ciertas dificultades psicosociales;
  • el consumo de sustancias;
  • ciertos medicamentos;
  • ciertas afecciones médicas.

Algunas de estas afecciones pueden parecerse al TDAH.

Otras pueden estar presentes al mismo tiempo que un TDAH.

El Gouvernement du Québec indica, entre otras cosas, que los trastornos del aprendizaje, los trastornos de ansiedad y depresivos, así como ciertos trastornos de conducta, se asocian con frecuencia al TDAH.1

Por eso una buena evaluación no busca únicamente confirmar un TDAH.

Busca, ante todo, com­prender qué explica las dificultades de la persona.

Nuestro proceso

¿Cómo se desarrolla una evaluación del TDAH en la Clinique IPS du Palais?

Nuestro proceso está dirigido a niños a partir de 8 años, adolescentes y adultos.

Se basa en un enfoque progresivo que permite considerar a la vez los aspectos médicos, psicológicos, escolares, familiares y psicosociales.

Etapa 1

Primer encuentro: com­prender la situación en su conjunto

El proceso comienza con una primera evaluación con Marie-Claude Tessier, enfermera practicante especializada en atención primaria (IPSPL).

El objetivo de este encuentro no es partir de la premisa de que se trata necesariamente de un TDAH.

Más bien, buscamos responder a una primera pregunta esencial:

¿Las dificultades observadas son compatibles con un TDAH o podrían explicarse por otra cosa?

Marie-Claude Tessier, IPSPL, en su consultorio de la Clinique IPS du Palais
Marie-Claude TessierIPSPL

Esta primera evaluación permite revisar, entre otras cosas:

  • los síntomas actuales;
  • su evolución en el tiempo;
  • su presencia durante la infancia;
  • sus repercusiones en la escuela, en el trabajo, en casa o en las relaciones;
  • los antecedentes médicos personales y familiares;
  • la salud física;
  • la salud mental;
  • el sueño;
  • los hábitos de vida;
  • la medicación actual;
  • los cuestionarios relacionados con el TDAH;
  • las evaluaciones anteriores.

Documentos

Los documentos ya disponibles son importantes

Esta información permite com­prender mejor cómo se manifiestan las dificultades en diferentes entornos.

Sin embargo, no toda esta información es obligatoria para iniciar el proceso.

Precisamente, CADDRA recomienda una evaluación que vaya más allá de la simple presencia de síntomas y que tenga en cuenta el funcionamiento global de la persona y los diferentes factores que pueden complicar o imitar un TDAH.2

Cuando existen, también podemos integrar en la evaluación:

  • los cuestionarios completados por el paciente;
  • los cuestionarios completados por los padres;
  • las observaciones o cuestionarios procedentes de la escuela;
  • los boletines escolares pertinentes;
  • los planes de intervención;
  • los informes de psicología;
  • los informes de neu­ro­psi­co­logía;
  • las evaluaciones de psicoeducación;
  • las evaluaciones de logopedia o de terapia ocupacional;
  • las reco­men­da­ciones de profesionales;
  • las evaluaciones médicas anteriores.

Buscar las afecciones asociadas

La primera evaluación también permite detectar ciertas comorbilidades, es decir, afecciones que pueden acompañar al TDAH.

Esta etapa es importante, ya que la estrategia de tratamiento puede ser diferente cuando una persona presenta, por ejemplo, un TDAH acompañado de un trastorno de ansiedad, un trastorno del estado de ánimo, un trastorno del aprendizaje u otro problema.

El objetivo es no tratar un síntoma de forma aislada sin com­prender el cuadro general.

Seguridad

Una evaluación médica antes de considerar una medicación

Cuando un tratamiento farmacológico podría ser apropiado, la evaluación también incluye la búsqueda de los elementos que permiten determinar si se puede considerar una medicación de forma segura.

También pueden indicarse exámenes o análisis de sangre cuando la situación clínica lo justifique.

Por lo tanto, un análisis de sangre no es auto­má­ti­ca­mente necesario en todas las evaluaciones del TDAH.

Las enfermeras practicantes especializadas (IPS) disponen, según su clase de especialidad y su ámbito de práctica, de actividades profesionales avanzadas que incluyen, entre otras, la prescripción de pruebas diagnósticas, la determinación de tratamientos médicos y la prescripción de medicamentos.3

Según la situación, esto puede incluir, entre otras cosas:

  • los antecedentes médicos;
  • los antecedentes familiares pertinentes;
  • los medicamentos que se utilizan actualmente;
  • las otras sustancias consumidas;
  • ciertos parámetros físicos;
  • las precauciones o con­tra­in­di­ca­ciones asociadas al tratamiento considerado;
  • las afecciones concomitantes que pueden influir en la elección del tratamiento.

Etapa 2

Atención con una IPSSM

Tras la evaluación inicial, el proceso continúa con nuestra enfermera practicante especializada en salud mental (IPSSM) cuando esta atención está indicada.

La IPSSM cuenta con una formación avanzada y una experiencia particular en salud mental.

Puede continuar y profundizar la evaluación con el fin de integrar los diferentes datos recopilados y establecer una estrategia de atención adaptada a la persona.

Carole Gauthier, IPSSM en la Clinique IPS du Palais
Carole GauthierIPSSM

Según la situación, su intervención puede incluir, entre otras cosas:

  • la profundización de la evaluación diagnóstica;
  • la evaluación de los síntomas;
  • el análisis de los cuestionarios e informes;
  • la detección y la evaluación de afecciones asociadas;
  • el diagnóstico cuando corresponde a su ámbito de práctica;
  • el esta­ble­ci­miento de un plan de tratamiento;
  • la prescripción de una medicación cuando esté indicada;
  • el ajuste del tratamiento;
  • la evaluación de su eficacia;
  • la vigilancia de los efectos indeseables;
  • el seguimiento de la evolución del funcionamiento.

La IPSSM forma parte de las cinco clases de especialidad de IPS reconocidas en Quebec. Las IPS pueden, entre otras cosas, diagnosticar enfermedades, prescribir pruebas diagnósticas, determinar tratamientos médicos y prescribir medicamentos, en el marco de su especialidad y de su práctica.3

Etapa 3

Cuando la medicación forma parte del tratamiento

La medicación puede ser pertinente para algunas personas, pero no constituye auto­má­ti­ca­mente la única intervención propuesta.

Se pueden utilizar varios medicamentos en el tratamiento del TDAH.

Incluyen, entre otros, medicamentos estimulantes y no estimulantes.

La elección depende de varios elementos:

la edad;

los síntomas;

su impacto;

las afecciones médicas;

los problemas de salud mental asociados;

los medicamentos ya utilizados;

la respuesta a tratamientos anteriores;

los efectos indeseables;

la duración de acción buscada;

las necesidades particulares de la persona.

Por lo tanto, dos personas con TDAH pueden recibir tratamientos diferentes.

Seguimiento

Encontrar el tratamiento adecuado puede requerir ajustes

Cuando se inicia una medicación, el seguimiento es importante.

Luego, la medicación puede ajustarse según la respuesta clínica.

El objetivo no es modificar la personalidad de una persona.

El objetivo es reducir sufi­cien­te­mente las dificultades para mejorar su funcionamiento diario, manteniendo al mismo tiempo una buena tolerancia al tratamiento.

Permite observar, entre otras cosas:

  • la mejoría de los síntomas;
  • la mejoría del funcionamiento;
  • la duración del efecto;
  • los efectos indeseables;
  • el sueño;
  • el apetito;
  • ciertos parámetros físicos cuando sea necesario.

Etapa 4

Una atención que va más allá de la medicación

Tratar un TDAH no significa solamente prescribir un medicamento.

Cuando puede ser beneficioso, se puede realizar un trabajo complementario con nuestra trabajadora social.

Incluso cuando una medicación mejora la atención o la impulsividad, algunas dificultades pueden persistir:

  • des­or­ga­ni­za­ción;
  • problemas de rutina;
  • dificultades familiares;
  • manejo de las emociones;
  • problemas en las relaciones;
  • baja autoestima;
  • dificultades de adaptación;
  • sobrecarga;
  • hábitos desarrollados a lo largo de los años.

Trabajo social

El acom­pa­ña­miento psi­co­so­cial

La trabajadora social puede acompañar al niño, al adolescente, al adulto o a la familia en función de las necesidades identificadas.

Su enfoque permite trabajar sobre las consecuencias concretas del TDAH en la vida cotidiana.

El Gouvernement du Québec también reconoce el lugar de las intervenciones psicosociales y conductuales, las adaptaciones escolares y los hábitos de vida en el manejo del TDAH.1

Ver la página Trabajo social →

Élise Jubinville, trabajadora social en la Clinique IPS du Palais
Élise JubinvilleTrabajadora social

Su intervención puede centrarse, entre otras cosas, en:

  • la organización de la vida diaria;
  • las rutinas;
  • el manejo de las emociones;
  • las relaciones familiares;
  • la crianza;
  • las dificultades en las relaciones;
  • la adaptación a las consecuencias del TDAH;
  • el desarrollo de estrategias concretas;
  • la autonomía;
  • ciertas dificultades psicosociales asociadas.

Un enfoque en equipo

Un enfoque en equipo

En la Clinique IPS du Palais, el proceso puede, por lo tanto, reunir varias áreas de espe­cia­li­za­ción.

1

Primera etapa

Evaluación global con Marie-Claude Tessier, IPSPL

Com­prender las dificultades, analizar los cuestionarios y documentos disponibles, buscar las otras explicaciones posibles, detectar las comorbilidades y completar la evaluación médica.

2

Segunda etapa

Atención especializada con la IPSSM

Profundizar la evaluación en salud mental, establecer o precisar el proceso diagnóstico y determinar el plan de tratamiento apropiado.

3

Tercera etapa, cuando sea necesario

Acompañamiento con la trabajadora social

Trabajar sobre el funcionamiento diario, las estrategias, las relaciones, el entorno y las dimensiones psicosociales que pueden influir en la situación.

Esta colaboración permite abordar a la persona en su conjunto en lugar de tratar únicamente un síntoma.

Estrategias

La medicación es solo una parte de las soluciones posibles

Según las necesidades, diferentes estrategias pueden complementar la atención.

Organización

  • utilizar una agenda o un calendario;
  • centralizar las tareas en un mismo lugar;
  • fraccionar las tareas grandes;
  • utilizar listas cortas;
  • preparar ciertas cosas la víspera;
  • guardar los objetos importantes en lugares fijos.

Gestión del tiempo

  • utilizar temporizadores;
  • programar recordatorios;
  • definir una hora precisa en lugar de «más tarde»;
  • prever un margen entre las actividades;
  • hacer el tiempo más visible.

Entorno

  • limitar las distracciones cuando se necesita concentración;
  • reducir ciertas notificaciones;
  • trabajar en un entorno adaptado;
  • simplificar las rutinas.

Escuela y trabajo

Según la situación, algunas personas también pueden beneficiarse de estrategias o adaptaciones que permitan reducir el impacto funcional de sus dificultades.

Hábitos de vida

El sueño y los hábitos de vida también cuentan

Por lo tanto, es importante evaluar el sueño cuando una persona consulta por dificultades de concentración.

La actividad física, una alimentación equilibrada, el manejo del estrés y la evaluación del consumo de cafeína, alcohol, cannabis u otras sustancias también pueden formar parte de un enfoque global.

Estas medidas no sustituyen un tratamiento cuando hay un TDAH, pero pueden contribuir al funcionamiento general.

Un sueño insuficiente o de mala calidad puede contribuir a las dificultades:

  • de atención;
  • de memoria;
  • de organización;
  • de impulsividad;
  • de estado de ánimo.

Mitos y realidades

Algunas ideas preconcebidas sobre el TDAH

«Todo el mundo tiene un poco de TDAH»

Cualquiera puede estar distraído o desorganizado de vez en cuando.

En el TDAH, las mani­fes­ta­ciones son persistentes y tienen repercusiones significativas en el funcionamiento.

«Un niño muy activo tiene necesariamente un TDAH»

No.

El comportamiento debe evaluarse en función de la edad y del desarrollo del niño, así como en diferentes contextos.

«Si me iba bien en la escuela, no puedo tener TDAH»

No.

Algunas personas tienen éxito gracias a sus capacidades, a un entorno muy estructurado o a importantes estrategias de compensación.

El rendimiento escolar es solo una parte del cuadro.

«Hay que ser hiperactivo para tener TDAH»

No.

Algunas personas presentan principalmente dificultades de atención y de organización.

«Mi cuestionario es positivo, así que tengo TDAH»

No necesariamente.

Los cuestionarios aportan información útil, pero deben interpretarse en el contexto de una evaluación más completa.

«Tratar el TDAH es simplemente tomar un psi­co­es­ti­mu­lante»

No.

La atención puede incluir una combinación de medicación, psicoeducación, estrategias de organización, intervenciones psicosociales, adaptaciones escolares o laborales y la mejora de ciertos hábitos de vida.

Por lo tanto, la atención puede adaptarse a las necesidades de cada persona.

El momento adecuado

¿Cuándo se debería considerar una evaluación?

Una evaluación puede ser pertinente cuando dificultades persistentes de atención, organización, hiperactividad o impulsividad empiezan a tener un impacto significativo en:

la escuela;

el trabajo;

la familia;

las relaciones;

la organización;

la autonomía;

el funcionamiento diario.

El Gouvernement du Québec recomienda, entre otras cosas, consultar cuando los síntomas causan sufrimiento, perjudican el funcionamiento o afectan las relaciones y persisten desde hace más de seis meses.1

Preparar su visita

¿Qué debe traer a la primera cita?

No necesita tener todos estos documentos para iniciar el proceso.

Simplemente nos permiten obtener un cuadro más completo cuando están disponibles.

Si los tiene en su poder, algunos documentos pueden ser par­ti­cu­lar­mente útiles:

  • cuestionarios de TDAH ya completados;
  • cuestionarios procedentes de la escuela;
  • planes de intervención;
  • boletines escolares pertinentes;
  • informes de psicología;
  • informes de neu­ro­psi­co­logía;
  • informes de psicoeducación;
  • informes de logopedia o de terapia ocupacional;
  • reco­men­da­ciones profesionales;
  • evaluaciones médicas anteriores;
  • lista actual de medicamentos.

Nuestro objetivo: com­prender antes de tratar

Una evaluación del TDAH no debería comenzar con la búsqueda de un medicamento.

Debería comenzar con una pregunta:

¿Qué explica las dificultades que se presentan?

A veces, el cuadro es compatible con un TDAH.

A veces, otra afección explica mejor los síntomas.

Y a veces, varias afecciones están presentes simul­tá­nea­mente.

Nuestro proceso busca hacer esta distinción y luego construir una atención adaptada a la persona.

Niños a partir de 8 años · Adolescentes · Adultos

¿Se pregunta si podría tratarse de un TDAH?

Un primer encuentro permite hacer un balance de su situación, de los síntomas presentes y de las evaluaciones o documentos ya disponibles.

Fuentes y referencias

  1. Gouvernement du Québec. Trouble du déficit de l’attention avec ou sans hyperactivité (TDAH), última actualización el 9 de diciembre de 2024, consultado el 1 de octubre de 2026. quebec.ca
  2. CADDRA — Canadian ADHD Resource Alliance. Lignes directrices canadiennes sur le TDAH, edición 4.1, consultado el 1 de octubre de 2026. caddra.ca — Canadian ADHD Practice Guidelines, 4.1 Edition, principios fundamentales (evaluación y diagnóstico). PDF
  3. Ordre des infirmières et infirmiers du Québec (OIIQ). Rôle de l’IPS, consultado el 1 de octubre de 2026. oiiq.org

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